Barcelona 1939. La oscura noche del franquismo

Historia

Barcelona 1939. La oscura noche del franquismo

El 26 de enero de 1939 unos 90.000 soldados del ejército franquista entraban en Barcelona y ocupaban la ciudad, exhausta y vencida después de tres años de guerra, con la orden explícita de 'batir y destruir al enemigo'.

Mientras las tropas nacionales tomaban posesión de sus objetivos, el mando franquista nombraba general de brigada Eliseo Álvarez Arenas como cabeza de la jefatura de los Servicios de Ocupación (SdO). Fue este un sistema de gestión excepcional - sólo aplicado a Barcelona - que subordinaba los gobiernos civil, militar y municipal a la autoridad de Álvarez Arenas.

Se ponía en marcha una gigantesca maquinaria represiva para castigar, en muchos casos ejecutar, la disidencia y atemorizar una ciudad considerada roja y separatista. La locura represiva del fascismo convirtió iglesias, conventos, pabellones de beneficencia, fábricas o garajes en espacios de tortura y prisión.

75 años después de la ocupación de Barcelona , femTurisme.cat y ExploradorsUrbans os invitan a descubrir algunos de los espacios que conservan el recuerdo de aquella ignominia como homenaje a todos los luchadores por las libertades.

Pueblos de la ruta

Palau Robert. Paseo de Gracia, 107. (Jefatura de los Servicios de Ocupación).

Barcelona 1939. La oscura noche del franquismo (Palau Robert Barcelona) Este inmueble en la confluencia del Paseo de Gracia y la Avenida Diagonal es un edificio neoclásico, construido en 1903, que fue la residencia privada de Robert Robert i Surís, un importante hombre de negocios y político destacado de la época.

Con la ocupación de Barcelona, el edificio fue requisado por los franquistas para alojar los Servicios de Ocupación. Desde esta jefatura se organizará la política represiva y de control sobre la ciudad, la expedición de los salvoconductos necesarios para los movimientos de la población y la gestión del día a día. En 1940, el Palau volvió a manos de sus propietarios.

Hoy, el Palau Robert acoge el Centre d’Informació de Catalunya y también se hacen exposiciones temporales. Vale la pena visitarlo y son muy recomendables sus jardines, un pequeño oasis en medio del ruido de una de las áreas más transitadas de la ciudad.

Los Hogares Mundet. Paseo Vall d'Hebron, 185. (Campo de concentración de Horta)

Hoy es una delicia pasear por el recinto de los Hogares Mundet y disfrutar de su patrimonio paisajístico y patrimonial, como por ejemplo el Palacio de les Heures (residencia del presidente Companys durante la Guerra Civil). Pero en medio de este ambiente bucólico también hay que recordar que uno de los edificios de los Hogares Mundet, el Pabellón de Llevant que hoy acoge la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Barcelona, también fue a partir de febrero de 1939 el Campo de Concentración de Horta.

Barcelona 1939. La oscura noche del franquismo (Campo Concentración Levante) La construcción del pabellón de Llevant se remonta a unos años atrás. En 1928 la junta de la casa de la Caridad (entidad barcelonesa de asistencia social creada a finales del siglo XVIII) decide ampliar sus instalaciones y construir las nuevas en el barrio de Horta. En el año 1936, con el pabellón de Llevant y el sótano del pabellón de Ponent terminado, las obras se paralizan por el inicio de la guerra.

Hoy resulta imposible imaginarlo pero hace 75 años esta zona estaba rodeada de alambre y puestos de vigilancia y los sótanos acondicionados para las torturas más crueles.

En Barcelona hubo dos campos de concentración más ya desaparecidos: el Palacio de les Missions en Montjuïc y el Cànem en Poblenou, una antigua fábrica de los hermanos Godó.

Iglesias y conventos como centros de detención

La magnitud de la represión franquista hizo que el Servicio de Información Político Militar (SIPM) de la dictadura habilitara una serie de centros de reclusión propios que funcionaban independientemente del sistema penitenciario, que en aquellos momentos sólo incluía la Prisión de la Modelo.

Barcelona 1939. La oscura noche del franquismo (Convento de San Elías Clarisas de Jerusalén) Entre estos centros propios destacan el convento de San Elías (en los bajos del convento de las Clarisas de Jerusalén donde hoy sólo queda la pequeña capilla de Santa Agnès) o la antigua checa en la iglesia de la calle Vallmajor, 29. Algunos testigos que pasaron por aquí describen Vallmajor como 'el crimen con archivos' o 'el odio con funcionarios'. Nos podemos hacer una idea de cómo sería la eficacia de los verdugos en esta checa que incluso el nazi Heinrich Himmler, jefe de las SS, la visitó en 1940 fascinado por lo que se había hablado de ella.

Vallmajor y San Elías son dos ejemplos, pero hubo muchos otros centros de detención, empezando por la Modelo, pero que también incluían garajes en las calles Mallorca o Balmes, la Tamarita (al final de la calle Balmes), el convento de San Juan (en Gracia), la sede central del SIPM (calle Balmes), edificios en la carretera de Sants, en Rosselló, el paseo de la Bonanova, en la calle Copèrnic ...

Iglesia de San Pedro Nolasco. Plaza Castilla, 6. (Hospital Militar)

Barcelona 1939. La oscura noche del franquismo (San Pedro Nolasco) Esta iglesia de la plaza Castilla es la capilla interior de un antiguo convento de la orden de Sant Vicenç de Paül erigido en el siglo XVIII en esta misma zona. Hoy la parroquia está dedicada a los cultos de San Severo y San Carlos Borromeo pero con la ocupación de Barcelona después de la guerra, el edificio desarrolló funciones de Hospital Militar. De hecho, fue uno de los cinco grandes hospitales militares que funcionó durante la dictadura franquista (otros tres estaban situados en el País Vasco y otro en Madrid) para recluir allí prisioneros de guerra, principalmente procedentes de los batallones de trabajadores.

El hospital funcionó hasta 1942, fecha en que se puso en funcionamiento el hospital de la avenida de Vallcarca.

 

Cementerio de Sant Andreu, el 'Panteón del soldado'.

Hemos hablado antes de los batallones de trabajadores, cuyo objetivo era realizar tareas de reconstrucción de infraestructuras dañadas tras la guerra civil. Se tiene constancia de la existencia en Barcelona de cuatro batallones de trabajadores formados en conjunto por unos 320 prisioneros. Estas unidades se encargaron de realizar diferentes tareas entre las cuales una que ejemplifica la férrea voluntad de castigo del franquismo contra todos aquellos considerados desafectos al régimen.

Barcelona 1939. La oscura noche del franquismo (Panteão Soldado Cementerio San Andrés) En 1940, uno de los batallones de trabajadores tuvo que construir el Cementerio de Sant Andreu un panteón funerario que todavía existe y que en su momento sirvió para enterrar soldados franquistas sin recursos suficientes para ser enterrados. Este panteón es un pequeño jardín pentagonal al que se accede tras franquear la estatua de un soldado armado con un rifle. Al fondo, el altar con la cruz y en una planta inferior, los nichos con los policías y soldados enterrados. Hoy, eliminada por completo la simbología fascista que exhibió en su día, el monumento funerario desprende una estética kitsch que vale la pena visitar.

En su día, según la prensa de la época, la colocación de la primera piedra reunió el cónsul de Italia, una centuria de Falange, jóvenes de las juventudes hitlerianas, un jerarca del partido nazi en España y Carlos Trias, en representación de la Jefatura Provincial del Movimiento.

La Casa Bloc del paseo Torras i Bages

Sin movernos de Sant Andreu, también es recomendable la visita a la Casa Bloc, un ejemplo de cómo las nuevas autoridades franquistas quisieron borrar cualquier rastro de las políticas modernas y avanzadas que en algunos ámbitos la República había impulsado.

Barcelona 1939. La oscura noche del franquismo (Casa Bloc Paseo Torras y Bages) El edificio son 5 bloques de viviendas que promovió la Generalitat republicana en 1933 para dignificar las condiciones de vida de los trabajadores ofreciéndoles viviendas con unas condiciones notables de higiene y salubridad. La construcción de la Casa Bloc, conducida por los arquitectos Josep Lluís Sert, Josep Torres Clavé y Joan Baptista Subirana, quedó interrumpida en 1938 a causa del inicio de la Guerra Civil aunque tres de los cinco bloques del complejo ya estaban acabados.

Los promotores diseñaron unas viviendas dúplex que podían llegar a tener hasta 4 habitaciones, todas exteriores para garantizar la ventilación, con espacios comunitarios para construir biblioteca, escuela y cooperativa de consumo, e incluso, ascensores. La guerra frenó aquel experimento porque la Diputación franquista de Barcelona, que asumió la titularidad del edificio, decidió destinar aquellas casas a militares, viudas, huérfanos y familiares de la policía nacional.

Hoy uno de estos pisos, que forma parte de los espacios expositivos del Museo del Diseño, se puede visitar. Hay que hacer reserva previa en el mismo Museo del Diseño.

El Camp de la Bota y el Fossar de la Pedrera

El recorrido por estos espacios transcurre también por la porción de terreno que ocupa la franja marítima entre el actual recinto del Fórum de las Culturas y la desembocadura del río Besòs, donde estaba el Camp de la Bota. Además de sinónimo de suburbio de chabolismo durante las décadas de los 50 y 60, este arenal evoca también la brutal y sangrienta represión franquista una vez finalizada la Guerra Civil (la escultura 'Fraternidad', de Miquel Navarro, da testimonio).

Barcelona 1939. La oscura noche del franquismo (Fossar de la Pedrera Montjuic) Desde el año 1939 y hasta el año 1952 el Camp de la Bota fue un escenario donde se hicieron ejecuciones, unas 1.700 según las fuentes históricas más acreditadas. El piquete de ejecución procedía a disparar los presos contra un muro o parapeto de unos tres metros de altura por 40 de largo que avanzaba en diagonal respecto a la playa. Normalmente, los condenados eran fusilados de madrugada o al amanecer y la mayoría de cadáveres eran conducidos al cementerio de la Pedrera, en Montjuïc.

Allí culminamos el recorrido con una visita a la tumba del presidente de la Generalitat Lluís Companys, fusilado en el Castillo de Montjuïc el 15 de octubre de 1940. Sus restos, así como las de unos 4.000 represaliados por el fascismo que también reposan en el foso, testimonian la brutalidad del franquismo.

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