Barcelona

Provincia: Barcelona
Comarca: Barcelonès
Habitantes: 1619337
Extensión: 101,4 Km2
Altitud: 13 m

Barcelona es la capital de Catalunya. Se encuentra ubicada en la parte meridional del principado, al lado del Mar Mediterráneo, que le limita el crecimiento junto con las montañas que la rodean. Esto hace que, esté obligada a crecer de manera vertical.

La ciudad más grande de Catalunya está dividida en diez distritos para facilitar las gestiones, aunque tiene una razón histórica. Ciutat Vella es el centro histórico y el Eixample es la ampliación de la ciudad fuera de las murallas después de la caída de éstas. El resto de distritos reciben el nombre de los antiguos municipios situados en los alrededores y que se han acabado integrando en la ciudad: Sants-Montjuïc, las Corts, Sarrià-Sant Gervasi, Gràcia, Horta-Guinardó, Nou Barris, Sant Andreu y Sant Martí. Esta división sigue, ya que los distritos están divididos en barrios con identidad propia.

Los inicios de Barcelona

La historia de Barcelona nos traslada a la época romana, aunque se conoce de asentamientos en épocas prehistóricas. En la época romana Barcino se convierte en una ciudad pequeña entre Emporion y Tarraco, pero con todos los elementos necesarios para ir creciendo de tal manera que, más adelante, los militares, los caballeros, los magistrados municipales, ciudadanos, esclavos y libertos formaban parte de su entorno.

En la época medieval Barcelona fue escenario de altos y bajos en el poder de los romanos y de los nuevos visigodos, pero mantuvo una buena posición como ciudad. A pesar del paso de los musulmanes, Barcelona no conserva muchos vestigios, más bien mantiene aquellos elementos cristianos que convirtieron la ciudad en sede de la corte real. Con esto, Barcelona fue creciendo en tamaño y en población y destacaba por su importancia comercial, entre artesanos y mercaderes, sin dejar de lado la fundación del Consolat del Mar para activar los tratos mercantiles. Poco a poco, se introduce a la ciudad un perfil de ciudadano que hasta entonces no tenía Barcelona, los frailes y predicadores.

Como Barcelona iba creciendo, se insistió en las nuevas construcciones para favorecer la ciudad que hicieron aumentar el poder de Barcelona, tanto en el terreno político como económico. Pese a las mejoras, también hubo sorpresas, pero Barcelona era una ciudad fuerte y pudo tirar adelante, aunque pese a sus esfuerzos,  la Casa de Barcelona dio paso a los Trastámara. Estos cambios comportaron decepciones entre los ciudadanos y se entró en período de guerra. Finalmente, Barcelona quedó marcada por una alud de influencias y es por eso, que su faceta gótica destaca mucho más que la románica. Pese a todo, Barcelona ya apunta en ser un punto de encuentro entre artistas y literatos.

Crecimiento de la ciudad

Durante la época moderna, Catalunya entró a formar parte de la Corona de Castilla, pero Barcelona continuó creciendo y apostando por su futuro económico, político y cada vez más artesanal. Esto permitió que Barcelona se fuese formando de una manera, cada vez, más trabajada, más formal y más elegante hasta llegar a convertirse en los inicios de lo que es hoy, pero a pesar de sus esfuerzos, Barcelona no pudo evitar todo aquello que le venía dictado desde fuera: conflictos con el nuevo rey, crispaciones con el rey francés, etc. Finalmente, Barcelona se vio afectada por la Guerra de Sucesión y fue sometida bajo las tropas de Felipe V el 11 de septiembre de 1714. Esta es la fecha de la Diada Nacional de Catalunya y la fecha, también, en la que el rey puso fin a la Barcelona de entonces y a la Catalunya de la época. A partir de ese momento, Barcelona vive en medio de los cambios, pero no tarda mucho en adentrarse en novedades ideológicas y evoluciona hacia un cambio liberal del comercio y de la población: llega el fin del Antiguo Régimen.

La importancia de Barcelona

La época contemporánea trae una Barcelona revolucionaria y liberal que se convierte en el motor de España gracias a sus fábricas. Su crecimiento provoca la caída de las murallas y la proyección de un nuevo plan urbanístico que permita crecer la ciudad de Barcelona de una manera fácil y ordenada. En 1888 seria sede de la Exposición Universal y esto la haría centro admirador de todos, no podía fallar y lo consiguió. Es entonces cuando, debido a su crecimiento, se unen los antiguos municipios y se construyen los nuevos distritos de la ciudad. Esto solo quería significar que Barcelona continuaba activa y preparada para afrontar todo aquello que se propusiese y, ahora tocaban, los edificios modernistas. Pese a esto, Barcelona siempre ha tenido un punto de vencida y una vez más era tocada por las revueltas, esta vez por la de la Semana Trágica. Pero Barcelona unió sus fuerzas para salir adelante y consigue que en 1929 se inaugure la Exposición Internacional. Otra vez Barceclona vuelve a caer, esta vez en manos del ejército franquista que conquista la Península Ibérica. Barcelona es atacada varias veces, hasta que cae derrotada implicando así, la derrota inevitable del ejército republicano. Pero aún le quedaba mucho tiempo de resistencia y de vivir de todos los colores.

La dictadura del general Franco fue exigente con ella, sus ciudadanos y su cultura. Hoy en día continúa vigente el debate de mantener en pie remembranzas de entonces, pero parece ser que poco a poco, se va consiguiendo borrar de manera física aquel recuerdo. Después de todo, Barcelona es valiente y se enfrenta a nuevos retos, como los Juegos Olímpicos de 1992 y se convierte en una ciudad europea de gran importancia, situada en un punto estratégico inmejorable, sede de grandes negocios y cuna de jóvenes artistas.

Conocer la Barcelona de hoy

Barcelona es grande y esto quiere decir que ofrece un gran abanico de cosas a haceer, a visitar y a conocer. En el medio de la ciudad, encontramos como centro de todo el bullicio, la Plaza de Catalunya que nos invita a pasear hasta el Port Vell a través de las Ramblas, para observar las maravillas que la han convertido enana de las zonas más visitadas y, por tanto, más turísticas de Barcelona. Si decidimos no llegar al mas, nos podemos perder por el lado este de las Ramblas para llegar al Palacio de la Música, a la Catedral de Barcelona, a la Catedral de Santa Maria del Mar, dar una vuelta por el Barrio Gótico, etc. Si nos apetece ir un poco más lejos, podemos llegar al Pueblo Español, a las fuentes de Montjuïc, a la Plaza de España, entre otros.

Pero además, Barcelona también nos permite crear rutas temáticas en función de aquello que queramos visitar:

  • Modernismo: para conocerlo es imprescindible visitar el Eixample, pero si lo que realmente queremos es descubrir Gaudí es necesario ver la Casa Batlló, la Casa Milà, el Parque Güell, etc.
  • Museos: para visitar diferentes museos de la ciudad es necesario seleccionarlos, que hay un gran abanico. Desde el más visitado de Catalunya, el Museo del Barça, a otros de más pequeños, pero no menos interesantes como el del Chocolate o el Museo de Cera.
  • Mercados: los mercados de Barcelona tienen un gran encanto que nos ayudan a conocer como es de especial esta ciudad. Hay un buen repertorio entre los que destacan el de la Boqueria, el de Sant Antoni, el del Ninot, y como no, els Encants.
  • Vertiente alternativa: no podemos olvidar que Barcelona es conocida por esta faceta, ya sea a nivel de festivales de música como el Sònar o el Primavera Sound, por tiendas, galerías de arte o bares como por ejemplo el Betty Ford.

Es innegable que Barcelona es todo un mundo y no se puede encontrar excusa para no poner los pies cuando se está allí, aunque sea de paso.

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Fuente: Generalitat de Catalunya

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